Artículos y Cartas

En este apartado podrás encontrar artículos y cartas que escribo sobre temas de actualidad en relación al individuo y la familia.

 


Carta a mis queridos padres divorciados

Hace ahora 3 años que os habéis divorciado. Yo tenía 10 años y no sabía nada de lo que esa palabra significaba, tan sólo algunas niños de mi clase me decían que sus padres estaban divorciados.

Desde entonces hasta hoy, he aprendido los días que me toca estar con cada uno, las cosas que no me quiero dejar cuando voy a la casa del otro, las actividades que podré hacer y las que no, según con quien esté. Pero además he aprendido cosas que nunca hubiera deseado saber y que os quiero contar:

– Que no puedo hablar de mi padre cuando estoy con mi madre.

– Que ellos no se hablan desde hace tiempo y que cada vez que quieren algo, soy su correo personal. A mí nadie me pregunta cómo me siento haciendo esto.

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– Que no me parezco a mi padre, que yo soy una persona propia y que cada vez que mi madre se enfada conmigo, me dice que soy igual que mi padre, alguien a quien ella no puede ni mirar.

– Que mi padre siempre dice que él no habla mal de mi madre, y es verdad, no la nombra, y yo si por descuido lo hago, la tensión se corta en el aire.

– Que no siento que “tengo permiso” para querer a los dos y decirles que los necesito a ambos, y que vivir en medio de esta guerra, me llena de pena y también de rabia. Muchas veces estoy enfadada y mis padres me dicen que tengo que ir al psicólogo.

– Que muchas veces creo que si no hubiera existido yo, mis padres no estarían peleados.

– Que estoy muy cansada de ser “diferente” de mis amigas que celebran los cumpleaños juntos y cuando llega navidad, pueden decir lo que piensan sin que esté todo escrito en el convenio. También tengo amigas que sus padres están divorciados y se encuentran y hablan. Pero a mí esto no me pasa.

– Que sólo puedo confiar en mis amigas porque con vosotros tengo que tener mucho cuidado en lo que digo.

– Que a veces os diría que dejéis vuestra guerra porque yo estoy en medio y ninguno de los dos “me ve”, ni ve como me siento. Que aunque estéis divorciados, necesito que os habléis, pero no de dinero, ni pensiones, ni cosas que no quiero saber.

Sólo quería expresar mi opinión y desearos que hagáis una vida feliz, cada uno a su manera y que en esa vida, yo quiero estar cerca vuestro, de los dos y de cada uno. Porque a mí no me importa que os hayáis separado, lo que me importa mucho es que no os miréis con respeto. Y esto me hace mucho daño.

Os necesito mucho en mi vida y necesito que entendáis la fuerza que me podéis dar si estáis a mi lado y lo despistada que voy por la vida cuando no podéis hablar ni por teléfono.

Quizás hiciera falta que los jueces, cuando escriben el convenio, pongan un tiempo para pelearse, dos, tres años… Y luego esté prohibido vivir en guerra permanente. ¿Sería posible?

Artículo 09 de la Convención de los derechos del niño:

Ningún niño o niña debe ser separado de sus padres, a menos que sea por su propio bien. En el caso de que tu padre o tu madre estén separados, tienes derecho a mantener contacto con ellos fácilmente.”

 


CUSTODIA COMPARTIDA: ¿NIÑOS PARTIDOS?

La custodia compartida es una forma legal de tomar la responsabilidad los dos progenitores de un hijo después de una separación. En principio es una buena manera de que los niños sigan disfrutando de padre y madre.

Actualmente estamos viendo un aumento de la custodia compartida como una evolución del papel que desempeñan los dos progenitores en la educación de sus hijos. Es muy positivo ver a padres y madres queriendo estar muy presentes en la vida de sus hijos.

Desde mi práctica profesional como terapeuta familiar quisiera hacer una reflexión sobre las custodias compartidas y algunas reflexiones sobre ello.

En algunas custodias compartidas veo niños que están divididos por la mitad, que se trasladan como autómatas de una casa a otra. Niños que dejan su ropa en una casa y se ponen la que el otro padre o madre quiere que tenga en su casa. Niños que callan sus problemas porque no saben quien se lo tomará peor de los dos o a quien va a decepcionar más. Niños que miran al palco en el partido esperando ver a sus padres, como le pasa a su amigo, al que sus padres van a ver y animan juntos en las gradas… Él no recuerda la ultima vez que los vio juntos. Sabe que si está mamá no irá papá.

Niños que se sienten culpables de todo y que su autoestima es muy baja porque ven que sus padres no se hablan y la culpa creen que es de ellos como hijos.

Este día a día trae muchas consecuencias: tristeza, inseguridad, dispersión, olvidos, ausencia de motivación, deseos reprimidos si el niño no quiere estar con uno y no puede decirlo… El niño suele sentirse muy infeliz y en muchas ocasiones enfadado con los adultos. Aprende a no expresar sus emociones, o a decir lo que se espera de él y no lo que siente.

Compartir la custodia es compartir una manera natural de querer al hijo hasta que se hace adulto, es decidir que es mejor para él y como se sentirá ese niño más feliz: quizás ha de dormir cada día en casa de mamá porque tiene pocos años durante un tiempo y ver al padre en otros momentos pactados, quizás puede ver a los dos padres viéndole jugar en un final de curso, quizás puede saludar a su padre cuando en la calle se encuentran y está con la madre.

Debería tener derecho a decir que solo quiere una mochila y una sola agenda, y una sola familia aunque vivan en dos casas.

Muchas veces le dicen el padre y la madre que “lo quieren con locura” pero quizás sea así, con locura, y esos padres no se den cuenta del sufrimiento que están ocasionando a su hijo. Y por supuesto que ambos progenitores quieren a su hijo.

La guerra de algunos adultos está dañando a los niños de unas maneras insospechadas por los propios padres, hasta el punto que los padres te preguntan qué le pasa al niño que no está motivado y cuesta pensar cómo esos padres no pueden entender que los niños piensan que ellos son culpables de tanta guerra y que el estudiar no es importante, sólo ser buen niño y a veces no saben cómo se hace eso.

Dicen en algunos libros y se oye en la calle, que los hijos de padres divorciados tienen más problemas. Quizás sí, pero lo que no se dice es que depende de como se hayan divorciado y como se traten los padres. Se separa la pareja y no los padres.

El divorcio no es el problema, aunque es una herida profunda que se ha de cicatrizar. El problema es ver a tus padres en guerra continua, sin límites ni fronteras, con faltas de respeto y silencios indefinidos, donde la guerra entre los adultos es para siempre.

No es mejor vivir en familia sin afecto, no es mejor estar juntos en conflicto y desamor, no es peor estar divorciados… Pero hay muchas maneras de hacerlo.

Un niño necesita no sentirse partido en dos, queriendo a ambos padres y no sabiendo como se hace eso, tratando de contentar a los dos sin decepcionar a ninguno.

Sólo desde el respeto al otro progenitor el niño puede sentirse seguro en su desarrollo. Aunque la pareja haya terminado, aunque el dolor esté en la historia de esta pareja, aunque haya mil razones para no mirar al otro, el hijo necesita, por encima de todo, que dejemos el territorio de la pareja atrás y nos miremos como padres y en esa mirada el niño se siente hijo y evoluciona bien.  Aquí la custodia compartida tiene todo su sentido.


 

CARTA DE UN NIÑO A SU ABUELO FALLECIDO

La semana pasada murió mi abuelo Nito. Murió en el hospital, llevaba días allí y yo veía que mis padres venían a casa callados, se miraban entre ellos cuando yo les preguntaba y me decían que estaba enfermo pero que los médicos intentaban curarlo.

Me han dicho que se ha muerto, que está en el cielo. Mis padres, mi abuela y mis tíos se vistieron todos de negro y mamá de dijo que me quedaría con una amiga suya que a veces viene a casa.

Yo quiero ver al abuelo, quiero irme con mis padres, a donde vayan ellos, porque ellos se van todos juntos y yo me quedo solo.

Quiero despedirme de él, decirle que le quiero, que me explique a dónde va, y qué hará, y porqué mamá llora tanto.

Yo he visto morir a mi perro y también lloré mucho, y una mamá de mi clase murió el año pasado, nos lo dijo la maestra, y ahora se ha muerto mi abuelo.

¿Porque no puedo ir con ellos?

Quiero ir con todos a la iglesia y estar allí, y saber qué pasa cuando una persona muere, y que me expliquen las cosas y no me dejen solo. Porque cuando estoy solo y me siento tan triste, no sé a donde ir. ¿Dónde se va cuando te sientes solo y triste? ¿Hay algún lugar?

Mamá dice que he de pensar que el abuelo está cerca, dentro de mi corazón, pero yo no sé donde mirar y miro por la ventana por si lo veo regresar a casa. ¿Donde estás abuelo?

Y mientras tanto imagino que me está mirando y veo su sonrisa, y hablo con él mientras me quedo dormido…