Confinarse-confiarse: un tiempo en blanco.

Abril 2020

Vivo en la cultura de la acción,de hacer y hacer, de no parar, porque en la acción está la resolución, de lo que sea, de todo, porque es lo que he aprendido. Las personas hacedoras, las aplicadas, las disciplinadas, hacemos cosas y nos sentimos merecedoras del bienestar, del descanso.Somos ciudadanos responsables.

.- Ahora, en este tiempo de confinamiento, lo primero ha sido hacer: hacer obediencia, hacer limpieza, hacer aplausos, hacer redes, hacer teletrabajo, hacer ejercicio, hacer pueblo frente a las noticias cada noche,………y así y así y así he sido ciudadana de lo esperado.

Y llegó la primavera.

.- No la ví, la primavera.Porque ella estaba FUERA y fuera ocurren cosas que no debo mirar porque alguien mirará por mí ahora. Sé que me cuidan un montón de personas y politicos y policias y cuerpos de seguridad y miradas ajenas y vacíos de calles y datos terrorificos que me confirman que fuera, nos cuidan y que la primavera, no hace falta que la mire.

Y pasaron los días, y poco a poco, me dí cuenta de que mi casa era muy grande, un universo propio y no me daba tiempo a hacer todas las cosas que deseaba.Ya no necesitaba mirar fuera, porque tenía bastante con lo de dentro y había hecho un recorrido del exterior al interior, de mi casa, mi universo, mi templo.

El exterior, lo he visto cada día, en los aplausos, en las noticias y he visto médicos y politicos y militares y policias……….y he estado muy contenta de estar confinada.

Y así han pasado los días,…..haciendo, viendo, haciendo…….

Y poco a poco ,un día me di cuenta de que echaba muy en falta a mis seres queridos, mis hijas, mis hijos, mis hermanos,mis nietos, mis… mis….mis……afectos. Y entonces descubri que miraba videos, y fotos y voces…….y recuerdos……y que tenia que confinarme un poco más adentro para recordarlos, y dejé de hacer todo y tanto…para entrar en mi ”confiamiento”, en mi interior.

Y descubrí que allí había miedo, y me sentia frágil y que quedarme quieta me hacía escuchar ese lugar interior y que no necesitaba hacer y correr sino parar y escuchar. Y que mi miedo tenía sonido y la fragilidad tenia su forma física y que el cuerpo dolía y ahora sabía donde y porqué y los sueños se cortaban y podía abrir los ojos y ver en la oscuridad.

Y la primavera se acercó, miré dentro y confié, en que todo estaba en su orden y pude salir, del confinamiento interno y confiar, en lo que vendrá, y en lo vivido y en mirar mi soledad con respeto y sabiduría,sabiendo que estoy sola pero conectada con muchos.

Y así, pude por fin sentir la primavera. ……….

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